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Los guerreros de Secretan

Swissinfo - abril de 2003 - La Paz, Bolivia, por Félix Espinoza

Francine Secretan, junto a sus guardianes de la memoria.

Radicada desde hace 30 años en Bolivia, la artista suiza Francine Secretan acaba de presentar con éxito su vigésimo octava exposición.
El eco obtenido con ’Guardianes de la memoria’ testimonia la decena de premios que ha recibido a lo largo de su carrera.

La recuperación de la memoria y la espiritualidad de las culturas ancestrales, su relación armónica con el cosmos, es el núcleo de la última obra, que con el auspicio de la Embajada de Suiza y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), expuso al público boliviano la escultora helvética.

Una escultura de madera y metal de más de dos metros de altura: "La puerta de la esperanza", en el ingreso a la Plaza Murillo de La Paz, anuncia el rasgo personal que aplica la artista en ’Guardianes de la Memoria’, en el Museo Nacional de Arte.

Me sentí cautivada por la diversidad de las culturas y las montañas que tienen similitudes con las de Suiza.

Custodios de la roca de la memoria
El título alude a un conjunto escultórico de cinco ’guerreros’ que custodian la ’roca de la memoria’ como un centro simbólico. Con una estética de influjo precolombino, Secretan reflexiona sobre la conexión del hombre con el universo.

Siguiendo el hilo conductor, la piedra ovalada -incrustada en un cuadrado de arena con flores que los guardianes velan - representa, a juicio de la autora, "el principio de espirales: el Génesis", y el gran conocimiento que alcanzaron los incas, los tiwanacotas o los egipcios.

Francine Secretan, nacida en Neuchâtel, confiesa a swissinfo que se quedó en Bolivia desde 1974, porque este país ofrece mucha fuerza interior para quienes están en el trabajo del arte.

"Es un país con espacios inmensos, montañas extraordinarias que se proyectan en la cultura de la vida cotidiana. Creo que los rituales son la riqueza y la fuerza de sus habitantes".

Vino, vio y se quedó
Francine vino a Bolivia tras concluir sus estudios universitarios, sin el más mínimo atisbo de quedarse. Una vez en el país andino, dice, "me sentí cautivada por la diversidad de las culturas y las montañas que tienen similitudes con las de Suiza, cuya variedad de culturas es el alimento espiritual para el artista".

En cuanto a su exposición, concluida el pasado 31 de marzo, indica que "esos guerreros son el resultado de las conciencias de la gente que vive en un estado de confusión al haberse alejado de las leyes de la naturaleza".

Señala asimismo que la globalización da, por un lado, la sensación de bienestar a un todo, pero, por otro, no toma conciencia de que depende de la Madre Tierra. "El ser humano ha violentado tanto a la naturaleza, que genera los trastornos climáticos", afirma.

Según la escultora suiza, el conflicto de los Estados Unidos con Irak, cualquiera sea el desenlace, significará el principio de la caída de un imperio.

"Uno piensa que es dueño del mundo y tiene influencia donde le da la gana. Aquí en Bolivia también tenemos problemas, porque el ser humano está alejado de su propia fuente. Hay un desequilibrio total", insiste.

Concluye expresando que el arte es una manera de buscar la paz y armonía para los seres humanos, alejándose de las guerras económicas impulsadas por quienes tienen el afán de dominar el mundo.

swissinfo, Félix Espinoza, La Paz

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