Presentación

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FRANCINE SECRETAN es oriunda de Suiza, un país mediterráneo limitado y rodeado por colosales montañas nevadas, donde lo feraz de la naturaleza ha sido dominado y organizado paulatinamente por el metódico y acucioso esfuerzo del hombre, allí se hizo escultora. Conoció y amó a un escultor que le habló de otras montañas y otros mundos. Se trataba de Ted Carrasco, un artista consagrado.

De Los Alpes a Los Andes vino Francine la escultora, seducida por el amor y por las historias de otras montañas, de mitos de pachamamas, de hombres de piedra. Conociendo el embrujo de sus montañas alpinas entendió las andinas. En Bolivia encontró estas otras montañas, acaso tan magníficas como las suyas, pero más indómitas y llenas de vida interior, formando parte de un paisaje agreste y duro pero rico, una naturaleza más primitiva, más generosa y más fuerte que el ser humano, que venera los mitos reales, los apus y achachilas, los azules jaguares creadores de universos, los yacarés creadores de la vegetación y el agua. Conoció a otros seres humanos, estoicos y sufridos, pero generosos y leales.

Este mundo, donde a la inversa de su país natal, la naturaleza ha dominado al hombre, también la ha dominado y cautivado y la ha hecho propia, y Francine ha hecho propio este mundo. La cautivaron la magia, la fuerza telúrica del Ande, y los mitos y creencias de los hombres originales, fueron impregnando su espíritu, comprendiendo la simbiosis entre el hombre y la naturaleza de las culturas prehispánicas y del barroco mestizo. Acaso por su visión, más llena de curiosidad y más ansiosa de búsqueda, ha logrado penetrar más adentro de lo que los demás vemos.

Su arte, intérprete de la realidad y la mitología andinas, realizado en piedra, bronce, especialmente maderas, textiles mestizos, arte plumario, o combinando todos ellos, es ya una expresión del arte boliviano actual, y su empeño y búsqueda constantes la han convertido en una presencia insoslayable que desde hace tiempo se manifiesta en crescendo.

Su expresión formal es totémica, en la medida que los tótems son símbolos sintéticos y sincréticos de las creencias de determinadas comunidades. Su arte tiene una estética bronca y dura, expresión de lo primigenio, vital y pujante, acaso expresión también de esa naturaleza destrozada por la mano del hombre inconsciente que destruye su ambiente, en vez de entrar en equilibrada armonía con él.

Francine ha venido a ser parte de un grupo de mujeres artistas, que acaso por tales, han percibido y expresado maravillosamente la simbología y la naturaleza de este mundo andino.

PEDRO QUEREJAZU